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martes, 10 de mayo de 2016

35 NAVAJAS DE ESPAÑA Y FRANCIA


Ensalada de navajas e  ibéricos al foie.  Ahí está una Cudeman de asta clara, sin virolilla, con pernos de latón amarillos. Toda recta y largona, con la mitra insinuada tras el declive lene del borde del mango. Una vendetta de Albacete con la hoja inoxidable.




El extremo de la nontron y la cabeza de la Cudeman ocultan una navaja Muela de virola en alpaca en la que se ve el tornillo que la ajusta a la hoja; tiene cierre de palanquilla y la silueta de la mencionada hoja es tipo sable, yatagán, como las lags de Thiers. Una laguiole manchega como la Cudeman, hecha aquí.




Menuda es la que descansa sobre el violon y la cevenol-cabritera-girodia. Cachas de nacarina auténtica que remeda la madre perla. Un pequeño tonneau-tonel con hoja de sauce. Se le buscara -y fuera encontrado- pareja que será presentada en su momento. No habría que pasarla por rayos, que tonelete es de su natural.


Cabritera de Ismael Laguna, Camarguais y Andújar. Es esta una cazadora mejor compuesta que sus hermanastras, más lustrosa y firme, menos delicada, más mecánica y sana, mejor en cada cosa y en todo. Estas cachas no prensadas, con jaspeo de apaloosa apache, propio es de España. Allende Cataluña o son negras o clarillas (para buscar irisaciones y cromatismo se van al cebú de madagascar y se alejan del ganado propio). 


De injertar, jambettes de Solsona, de campaña-mineur, cevenol-cabritera-girodia, violines-guitarra, laguiole de palanquilla, vendettas, camarguais-Andújar. No es este el mejor plato que adorne la mesa, que otros más suculentos y brillantes se compondrían, a lo que pienso, pronto y sin dificultades. Quede la ensaladilla como cata magra de la copia-interpretación-influencia-impudicia que se vea entre las dos naciones (quiérase ver más irreverencia desde el linde hispano y dice no poco de lo que le duele a la cuchillería nuestra).

viernes, 15 de enero de 2016

18 NAVAJAS DE ESPAÑA Y FRANCIA: NAVAJAS TONEL-COUTEAU LE TONNEAU



Cuando el tiempo no se administra y pasa con la dulzura de la inclinación de los sauces en la torrentera se puede llenar de anhelos el corazón desocupado. El tonel sin fondo que se intenta en vano buscar el colmo. Inútil resultara entonces los afanes si no se llena de gozo el sufrido escribidor, retratista, paseante u observador.  La inutilidad de la existencia se muestra esquiva atándose a los afectos uno de los objetos amables.

Se prestan estos tonelillos a la metáfora divagante. Toneles sin fondo las navajas. Se pediría ser ajusticiado con las efusiones angélicas de los regios mostos encubados como contó aquel. Clasificar las sutilísimas disimilitudes entre los muestrarios de los cuchilleros vecinos -liviandad de los parecidos entre las piezas todavía daría para más serios afanes- por parecida muerte -o vida- se tendría según quien. 




En estas se esté uno y mírese dentro del tonel para ver calidad y bondades. Por limpieza y pulido adorno en seguida se ve la mejoría. El de Lacaze excede en luces, en recortes cuidados de las cachas, en rareza de la materia moteada o, mejor, atigrada, en limazos y frivolidad. 


El paraguas si se abre echará a volar con los élitros en la tarde. Cofrecillo de utilidades, de adminúculos tesorillo, y de acero al carbono verdades. El asta refulge en la mitad de sus hechuras y se quiebra en las lindes, con quiebras pálidas que la afean. Sobresale en latón, en pernillos, en peso y en precio. 









Nada de lo que alza o derriba a las francesas tendrá la hispana. Debilidades en el muelle, en la hojilla delicada, en las delicaduras de las cachas, en la industria que falsea la naturaleza trocando madreperla de Manila por plástico, en  las formas menudas y cambiadas, en la punta que se centra para no caer... Más pinchadora de aceitunas que nada. Juguete de escolar o de apedreante de canes. De este tipo son las que se solía vender en barato, que ahora son desproporcionados engorros inútiles que se importan de la China o del Pakistán. Pececillos boqueantes de la charca seca. Aún relumbran y, contra todo pesar, contentan.



sábado, 9 de enero de 2016

17 NAVAJAS DE ESPAÑA Y FRANCIA: NAVAJA TONEL ESPAÑOLA-COUTEAU LE TONNEAU



Cumple esta y guarda las apariencias en la mayor parte de sus correspondencias. Mírense las virolillas con líneas incisas, mírense las simetrías, el volumen cilíndrico de cigarro fino, el resorte de pistón...y el apaño rústico y general. No las guarda la hoja, de punta centrada o  borbónica, que debiera ser de estilete inglés, es decir, de punta caída y filo recto o pata de oveja.


No sea esta la más usada, no la más hallada, no la más fabricada. No, no se ven tonelillos en los rastros, almonedas, anticuarios o museos. Hefesto no los haya encontrado. Sí alguno maltrecho sino descompuesto. Fue, el que se presenta, adquisto en los puestos de lance del puerto de Barcelona. Lo tenía una rusa que usaba bata floreada y pintalabios carmesí que también floreaba la ajada blancura de su rostro, redondo e infinito como la estepa que describía Sholojov... Se le regateó y no hiciera esfuerzos pues aceptara la mitad de lo pedido, con lo que se tiene por cierto que en realidad no cediera en nada en su previsión. Junto al pequeño había uno grandón, de cachas acrílicas rojas que ya no sostenía su hoja sino que malamente la guardara. Otro solo más se vio en ocasión diferente y distinto mercado; como estuviera más para retiro que venta, allí se estuvo con su dueño calé.








El punzón da testimonio de su lugar de nacimiento pero nada del taller que lo montó o del almacenista que lo vendiera. Aún pistonea algo, pero por respeto no será afilada la hojilla de olivo que tanto tiempo estuvo abierta o cerrada, aunque quieta.



martes, 5 de enero de 2016

16 NAVAJAS DE ESPAÑA Y FRANCIA: NAVAJAS TONEL-COUTEAU LE TONNEAU LACAZE


 Con sus dos virolas (o virola más rebajo, o dos mitras) hendidas con líneas incisas, sus maciceces y simetrías este y no otro parece que un tonel-tonneau. A diferencia del anterior, con solo una pieza a la inglesa (que bien pudiera contar con las de una cajilla de herramientas). Laduique nos indica que se distribuía y compraba en la Indra francesa, el Chet, la Creuse, la Vienne, el Aine, la Saône-et-Loire y, lo que sorprende, en la región de París.






Se cuenta -sigue Laduique- que en ciertas zonas de la "región Central" en las ferias de ganado los propietarios que necesitaban mano de obra daban a los peones o jornaleros un couteau tonneau para cerrar la contratación. Se sellaba con una navaja. Hoy se sabe que aquí a veces las cuadrillas que trabajan en la construcción, al acabar la obra, reciben un insulso Victorínox. Francisco Valencia, santacruceño, recibe encargos de constructores que regalan a sus compromisos, según jerarquía, con navajas de la tradición.


Es esta una de lujillo; obsérvese el cachaje en madera de amourette, las mitras y la hoja en acero inoxidable, el resorte grabado, así como un tercio del lomo. Hubiera faltado un pulido a espejo y acero al carbono en toda ella para que se conformara al gusto. Como se ve, aparece grabada con el nombre y la flor de lis -y no al ácido sino con incisión-. De Lacaze del Aveyron.



jueves, 31 de diciembre de 2015

15 NAVAJAS DE ESPAÑA Y FRANCIA: NAVAJAS TONEL PARAPLUIE À L'ÉPREUVE-COUTEAU LE TONNEAU À L'ÉPREUVE


Otra anchona, de punta caída y filo recto. Si con solo hoja, de labrador rico; si con más de una, leznilla o sacacorchos de labrador-pastor-carretero-chalán-arriero-tratante con solvencia y necesidades, y aún de todos los demás oficios que se perdieran. Tagarnina apretada en sus simétricas bondades como cogollo o zepelín.  Como astil corto de herramienta para hendir tormo pesada solo para que la mano se sienta en ella misma. Esta fue adquirida en Marseille de Francia, en la maison Empéreur. Casa es de mucho solar y solera, en la que se entra por puertas varias como en castillo y en la que se anda como por túneles. No se justifican los precios por nada de lo que la casa quiera pretender; a pesar de lo que se quiera, el caso es que acuden clientes buscando la garantía que no se da por sentado. Los turistas entran en revoloteo descuidado, como sorbidos por embudo imantado. Son tratados según calidades con cortesía, no queriendo que la luz alumbre los precios en las etiquetillas de no importe qué artículo.

Se tentaran muchas, en particular alguna de Vialis, un Sauterre minúsculo con marquetería de boj y amaranto. Se me condujo al umbral para que me diera cuenta de sus finezas y precio. Como costaba bastante más del doble de lo que valía, se dio por acabado el asedio. Allí se quedaran laguioles, las de Nontron, algunas coursolle de figuras en latón y, en particular, manicureros de Drouhin en écaille. Estos se pegaron a la voluntad tanto que como lapas se las tuvo que despegar con palanca de hierro.

Se acudió otro día para buscar algo sensato en acero al carbono; el boticario montró lags Arbalète de Gènes David de asta negra con el resorte troquelado en ramos mal troquelados. Una de Parapluie en plástico negro, hojas opuestas con cachas planas en rectángulo: se dejó allí como tuviera juego en el eje. "Nada más hay" (il n'y a pas d'autres couteaux avec lame carbone, monsieur). Sí se viera esta misma y se porfió en que no era su hojuela del acero 440.