Esta minucia en madera de olea europaea es una navaja francesa modelo Le Thiers, de la casa conocida "Parapluie à l'épreuve". No se supo entonces qué era Thiers ni qué fuera un modelo Le Thiers, por lo que no se dirá ahora nada de lo que todo el mundo sabe. Sí algo de la empresa que lo montó, la del paraguas. Parece que ahora es pujante tanto como lo fue, y se dedica a fabricar modelos de la tradición, los llamados "regionaux", sin estarse de la fábrica de otros, nuevos, de profesión, por contrato. Si alguien se inventa una navaja pudiera irse a la empresa y negociar el contrato. Así es como su catálogo es amplísimo, y sombra espesa resulta para otras casas que también fabrican los mismos modelos, sea Au Sabot. No obstante, Parapluie à l'épreuve los suele montar en acero al carbono, y con un cuidado remarcable. Como la de Arcos de Albacete, esta sociedad, Therias-l'économe, es próspera, y sus productos de corte de cocina son de amplísima difusión. el logo, paraguas, ella quiere que sea símbolo de protección: contra la corrosión (así era cuando el acero inoxidable era raro), contra la inseguridad de un delincuente contra el que se podrían blandir la navajuela (?), contra la falsificación y la deslocalización actuales.
Blog sobre navajología y filosofía hoplológica de la navaja.
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lunes, 17 de diciembre de 2018
jueves, 31 de diciembre de 2015
15 NAVAJAS DE ESPAÑA Y FRANCIA: NAVAJAS TONEL PARAPLUIE À L'ÉPREUVE-COUTEAU LE TONNEAU À L'ÉPREUVE
Otra anchona, de punta caída y filo recto. Si con solo hoja, de labrador rico; si con más de una, leznilla o sacacorchos de labrador-pastor-carretero-chalán-arriero-tratante con solvencia y necesidades, y aún de todos los demás oficios que se perdieran. Tagarnina apretada en sus simétricas bondades como cogollo o zepelín. Como astil corto de herramienta para hendir tormo pesada solo para que la mano se sienta en ella misma. Esta fue adquirida en Marseille de Francia, en la maison Empéreur. Casa es de mucho solar y solera, en la que se entra por puertas varias como en castillo y en la que se anda como por túneles. No se justifican los precios por nada de lo que la casa quiera pretender; a pesar de lo que se quiera, el caso es que acuden clientes buscando la garantía que no se da por sentado. Los turistas entran en revoloteo descuidado, como sorbidos por embudo imantado. Son tratados según calidades con cortesía, no queriendo que la luz alumbre los precios en las etiquetillas de no importe qué artículo.
Se tentaran muchas, en particular alguna de Vialis, un Sauterre minúsculo con marquetería de boj y amaranto. Se me condujo al umbral para que me diera cuenta de sus finezas y precio. Como costaba bastante más del doble de lo que valía, se dio por acabado el asedio. Allí se quedaran laguioles, las de Nontron, algunas coursolle de figuras en latón y, en particular, manicureros de Drouhin en écaille. Estos se pegaron a la voluntad tanto que como lapas se las tuvo que despegar con palanca de hierro.
Se acudió otro día para buscar algo sensato en acero al carbono; el boticario montró lags Arbalète de Gènes David de asta negra con el resorte troquelado en ramos mal troquelados. Una de Parapluie en plástico negro, hojas opuestas con cachas planas en rectángulo: se dejó allí como tuviera juego en el eje. "Nada más hay" (il n'y a pas d'autres couteaux avec lame carbone, monsieur). Sí se viera esta misma y se porfió en que no era su hojuela del acero 440.
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