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jueves, 21 de diciembre de 2017

12 NAVAJA BOULEDOGUE ISSARD-COUTEAU BOULEDOGUE ISSARD




Las características técnicas permanecen inalteradas hasta 1923, cuando la anchura de la hoja se reduce unos 2 mms y las cachas serán entonces de asta de ciervo y no de hueso. Hacia el final de la década de los 40, la Manu diversifica la oferta al sacar un segundo modelo en el que se cambia la hoja pequeña (canif) por un punzón (en 1949 desaparece definitivamente la configuración inicial y prevalecerá el modelo con el mencionado punzón). Al inicio de los 50, el bouledogue se aligera de peso, ahora serán solo 130 grs los que embaracen en el bolsillo. !953 será la fecha del gran cambio de la forma: habrá solo una mitra cuadrada superior con con los ángulos rectos matados por una corta línea recta. La empuñadura se alarga en forma decreciente hacia el extremo apuesto a la mitra, en el que habrá una anilla para un fiador. Mitra, punzón y hoja (que ha aumentado su longitud en 5 mms. serán ya de acero inoxidable. El peso será de 145 g.

La navaja fue adquirida en la casa Lorenzi, Via Monte Napoleone, en Milán. Se conocio al señor Lorenzi muy poco tiempo antes de que el negocio cesara en su actividad.










martes, 22 de marzo de 2016

27 NAVAJAS DE ESPAÑA Y FRANCIA: NAVAJA ANDÚJAR Y LE CAMARGUAIS-COUTEAU ANDÚJAR ET LE CAMARGUAIS




Rodeando el Mercado Central de Valencia, ya se ha dicho más veces de la cuenta, se topó con una cuchillería de rancio escaparataje. Una señora mayor, con gafas de montura dorada y cuidada cabellera de un raro gris chinchilla, despachaba. Pilla como armiño, quiso que cargara con la que esta en la vitrina que mostraba el género a los viandantes. De asta rubia, tenía una cacha descolorica, por partes trasparente, y de un tono más apretado la otra. La disparidad no convenció y tuvo la señora el descuido de mostrar otra con cachas oscuras, jaspeadas en blanco. No pudo convencer de que a las 12 del mediodía fuera de noche, no. Se vino, pues imponente pareció, con su virola grabada, los limazos por doquier, la hoja de cazador, el asta soberbia, y un ajuste de caja fuerte.

No se había visto ninguna igual, nada se la pareciera de lo usual; ni las Joker ni la Cudeman, ni ninguna de las marcas albaceteñas, ni de los Pakistanes o Las Chinas. Creó expectativas y azogue, y por digna se la tuvo y fue tratada así la pieza.  No se supo entonces lo que ahora. Justo será decir que conserva dignidades y más por enseñar lo que significa una marca, un contrato, una propaganda en cuestiones cuchilleras. Pero se dirá en la próxima, que conviene ahora no ser prolijo y mostrar lo que se vio en aquella pequeña cuchillería que ya no existe. Era 1996 o 97 quizá.















viernes, 15 de enero de 2016

18 NAVAJAS DE ESPAÑA Y FRANCIA: NAVAJAS TONEL-COUTEAU LE TONNEAU



Cuando el tiempo no se administra y pasa con la dulzura de la inclinación de los sauces en la torrentera se puede llenar de anhelos el corazón desocupado. El tonel sin fondo que se intenta en vano buscar el colmo. Inútil resultara entonces los afanes si no se llena de gozo el sufrido escribidor, retratista, paseante u observador.  La inutilidad de la existencia se muestra esquiva atándose a los afectos uno de los objetos amables.

Se prestan estos tonelillos a la metáfora divagante. Toneles sin fondo las navajas. Se pediría ser ajusticiado con las efusiones angélicas de los regios mostos encubados como contó aquel. Clasificar las sutilísimas disimilitudes entre los muestrarios de los cuchilleros vecinos -liviandad de los parecidos entre las piezas todavía daría para más serios afanes- por parecida muerte -o vida- se tendría según quien. 




En estas se esté uno y mírese dentro del tonel para ver calidad y bondades. Por limpieza y pulido adorno en seguida se ve la mejoría. El de Lacaze excede en luces, en recortes cuidados de las cachas, en rareza de la materia moteada o, mejor, atigrada, en limazos y frivolidad. 


El paraguas si se abre echará a volar con los élitros en la tarde. Cofrecillo de utilidades, de adminúculos tesorillo, y de acero al carbono verdades. El asta refulge en la mitad de sus hechuras y se quiebra en las lindes, con quiebras pálidas que la afean. Sobresale en latón, en pernillos, en peso y en precio. 









Nada de lo que alza o derriba a las francesas tendrá la hispana. Debilidades en el muelle, en la hojilla delicada, en las delicaduras de las cachas, en la industria que falsea la naturaleza trocando madreperla de Manila por plástico, en  las formas menudas y cambiadas, en la punta que se centra para no caer... Más pinchadora de aceitunas que nada. Juguete de escolar o de apedreante de canes. De este tipo son las que se solía vender en barato, que ahora son desproporcionados engorros inútiles que se importan de la China o del Pakistán. Pececillos boqueantes de la charca seca. Aún relumbran y, contra todo pesar, contentan.



jueves, 31 de diciembre de 2015

15 NAVAJAS DE ESPAÑA Y FRANCIA: NAVAJAS TONEL PARAPLUIE À L'ÉPREUVE-COUTEAU LE TONNEAU À L'ÉPREUVE


Otra anchona, de punta caída y filo recto. Si con solo hoja, de labrador rico; si con más de una, leznilla o sacacorchos de labrador-pastor-carretero-chalán-arriero-tratante con solvencia y necesidades, y aún de todos los demás oficios que se perdieran. Tagarnina apretada en sus simétricas bondades como cogollo o zepelín.  Como astil corto de herramienta para hendir tormo pesada solo para que la mano se sienta en ella misma. Esta fue adquirida en Marseille de Francia, en la maison Empéreur. Casa es de mucho solar y solera, en la que se entra por puertas varias como en castillo y en la que se anda como por túneles. No se justifican los precios por nada de lo que la casa quiera pretender; a pesar de lo que se quiera, el caso es que acuden clientes buscando la garantía que no se da por sentado. Los turistas entran en revoloteo descuidado, como sorbidos por embudo imantado. Son tratados según calidades con cortesía, no queriendo que la luz alumbre los precios en las etiquetillas de no importe qué artículo.

Se tentaran muchas, en particular alguna de Vialis, un Sauterre minúsculo con marquetería de boj y amaranto. Se me condujo al umbral para que me diera cuenta de sus finezas y precio. Como costaba bastante más del doble de lo que valía, se dio por acabado el asedio. Allí se quedaran laguioles, las de Nontron, algunas coursolle de figuras en latón y, en particular, manicureros de Drouhin en écaille. Estos se pegaron a la voluntad tanto que como lapas se las tuvo que despegar con palanca de hierro.

Se acudió otro día para buscar algo sensato en acero al carbono; el boticario montró lags Arbalète de Gènes David de asta negra con el resorte troquelado en ramos mal troquelados. Una de Parapluie en plástico negro, hojas opuestas con cachas planas en rectángulo: se dejó allí como tuviera juego en el eje. "Nada más hay" (il n'y a pas d'autres couteaux avec lame carbone, monsieur). Sí se viera esta misma y se porfió en que no era su hojuela del acero 440. 


















 

sábado, 10 de octubre de 2015

3 NAVAJAS DE ESPAÑA Y FRANCIA: NAVAJA CABRITERA PELÁEZ/COUTEAU LE CÉVENOL

 En Gall. Allí una tienducha de antes, en los rayos de sol que traspasaban el escaparate había constelaciones de polvo que levantaban solo las ávidas miradas de los excasísimos clientes. Se entrara para comprar. Se estaba una mujer, dómina, con la peluquería recién aplicada y lentes de doradísima armadura. Rondó los 70. 


















 Esta fue señora de su angosta botica y reinó dando no lo que se pedía sino lo que necesitaba vender. Aunque ya en el cierre después de decenas de años se descubrió el emporio pobre, no dejó ni un breve segundo de avasallar, de negar, de proponer compras fallidas, de poner cepos, de contrariar.

 Una Peláez morena, con jaspeo que traía ojos de perdiz a dos perfumes (el de acero y el de latón). Se le rogó a lo mostrenco que necesidad se tenía de manoseo y contraste. No, no, no, no...y brevemente, no. 





Se descubrió ya de vuelta en el sancta sanctorum que la punta de la girodías estaba tuerta más de diez grados, sino quince. Otro mes, quizá de otro año, se vio que falta había donde suelen pecar esta clase, en el pico. Faltara un pellizco de asta. Pasaran desaires, descontentos, desencuentros, decenas de navajuelas más, cuando se vio que la hoja padecía de mareos por el mucho  baile que la hojilla daba tamándosela de la punta y apretando mano contra  muñeca: vaivén y vahídos se tuvieron.  
  




 Ya no existe (una tienda de engaño esotérico se aposentó en su mismo sitio, y aún otras de menos sentido se sucederán pasados los años).






En ca L'esmolador de la Calle de las tiendas se me explicó a la tremenda el porqué del nombre: el degüello de cabritos. No me lo creía ni aún lo creo. Alternativa de las vulgares de teja o de orejas tan proclives al baile de hoja cuando el talón se come parte del agujerillo del seguro. La poseyeran los forestales, los bomberos de monte, un niño de los sesenta o propios Féliz Rodríguez de la Fuente y Manuel González, jefe de la policía municipal de Tomelloso. No tiene tetón que impida que el filo bese cada vez el seno del muelle; este suele ser delgado como estambre de flor de acacia. Mayores reciedumbres se piden. Hoy las labra pulcramente Francisco Valencia. Habrá que demandarle que las engorde más de una miga para sacarlas de la tristeza de su flojedad.