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martes, 11 de diciembre de 2018

NAVAJA ISSARD BOULEDOGUE BUBINGA-COUTEAU BOULEDOGUE ISSARD EN BUBINGA





Que este también lo sea no podrá resultar tan extraño por más que su delicadeza y lustre, su pulida silueta, la rosa de latón y acero, la columnilla helicoidal en torno al aire y su coeficiente de sábalo del Rhon lo distingan. Monsieur Issard, en un  discreto billete amarillo, escribió: Le bubinga a un montage à la ancienne (annés 60).

La explicación sea suficiente. No tanto para decirse uno mismo la bubinga, que siempre se tuvo en menos. Esta madera es dura y se desaprovecha sin lustre; de navaja pobretona las más de las ocasiones. No en el caso, que de luthier es más que de estaca de viña. Magnifique, se dijo y aun se dirá. Este es el precedente del otro que se vio por más que sea más fino, más plano, con mayor policía, con más -que no mejores-parábolas, de menos precio (paradoja irresoluble) que no valor. Sea este para domingo en la bolchaca de cheviot gruesa, casi talega. Magnífica navaja, que imposible pareciera trobar otra de valor semejante y menos precio. 











miércoles, 5 de diciembre de 2018

NAVAJA ISSARD BOULEDOGUE CASTAÑO-COUTEAU BOULEDOGUE ISSARD EN CHÂTAIGNIER DU PILAT






Desde que se abandonaran los bouledogue menos por impulso que por acabamiento, se le estuvo esperando pues desde el Macizo Central viniera. Pudiera ser, así lo creo por veces, que el mismo Jean Issard lo tocó con el alma y le imprimió la huella (pero es sabido que en el arte, y aun más en la artesanía labran a pares las manos por más que la atribución sea la del maestro o comitente). Se le encargó con anilla para fiador y con la hoja de laurel (más de castaño, que no es anchona como las de aquel árbol) fabricado en acero al carbono, que es lo que más place en la tradición. Es este modelo diferente del de otras épocas en que la Maison Issard también los montara. Más grueso, menos ahusado, más como puro habano que navette. Las platinas se me hace que sean de aluminio.  Más rústico o menos delicado, que esté salido de fábrica para portarse en bolsa recia o zurrón. En madera local (castaño "du Pilat") tenaz sino dura, que no palidece ante el negrísimo ébano o el cocobolo pulido. Un ejemplo de regional, sin serlo. Para el rabadán so el enzina.








viernes, 2 de febrero de 2018

18 NAVAJAS BOULEDOGUE ISSARD-COUTEAUX BOULEDOGUE ISSARD

COUTEAUX BOULEDOGUE ISSARD
(LA NAVAJA DE HÉRCULES)




Pourquoi j'aime le bouledogue?






C'était la première fois que je les vis. Une três connue coutellerie parisienne à l'avenue de l'Opera... Il y avait des très beaux présentoirs antiques.
-Regarde, les couteaux d'Héraclès, dit madame.
-Quoi?
-Bon, les couteaux d'Hercule -mon grèc est oxidé et madame connaissait cette circonstance.
-Hercule... Poirot? Oú?
-Her-cule! Les douze travaux de...
-Hercule, je sais (je ne savait pas, mais ce n'est pas necessaire de dire toujours la vérité).






Je regardai et je vis. Mais avant je dois dire que madame voyait  des référants classiques partout : à la Madelaine, aux Invalides, à l'opéra Garnier... Mais, dans une coutellerie...?
 J'ai vu du coin de l'oeil qu'on vendait sur le comptoir quelques livres miniature, naturellement aussi celui-là des aventures de Hercule. Madame les avait vus et elle s'est inspirée. Mais elle n'avait pas les lunettes de lecture (de plus, pour parler des mythes, elle n'a pas besoin des notes, des pointages ou les livres minuscules - il faut être sincère-).
-Quand Hercule a écorché le lion de Némée il portait un au sac; ou quand il a tué l'hydre de Lerne, ou il a capturé le sanglier d'Érymanthe il porterait un de ceux-ci, un bouledogue -dis madame-. De fait, "le Némée" serait un bon nom pour ce couteau -continuait madame avec de l'indulgence.



J'achetai le couteau inmeditement. Parfois, la réalisation, le concret précède à l'idée, à la catégorie. Quand j'ai vu le couteau, j'ai pensé que je la connaissais déjà, que c'était une hypothèse que je m'étais déjà posée. Pour moi ce bouledogue est l'antonomase d'un couteau.

 Monsieur a acheté le livre minuscule à la dame (un petit cadeau pour une révélation précieuse).






Il y a des fois qu' un narrateur s'efforce en vain de remarquer que son histoire est vraie.

jueves, 25 de enero de 2018

17 NAVAJA BOULEDOGUE ISSARD BAKELITA (?)-COUTEAU BOULEDOGUE ISSARD EN MATÉRIEL SYNTHÉTIQUE









Se volverá a las avenidas de París, sus bulevares grises y anchos, pizarrosos. El bouledogue, la navaja, da para el contento de recorrerlos desde lejos, sin estar. Su cacha es generosa, una paleta para el jeu de pomme. Brillos y apariencias, futilidades. Así se llegó al centro de la grandeur. Les invalides, la Madelaine, hasta la place Vendôme. De ahí se salió. La Durée, con tantas latitas de té, de pétalos escarchados, de galletas florales, de macarons. Fauchon, con cerditos aux chocolat. Y se continuó. En esa avenida, de l'Opéra, se ofreció un francés -quizá de origen, o hijo de otro origen ultrapirenaico quizá- atildado a ayudarnos para encontrar Les Petits Champs Élysées. A nuestras espaldas, l'Opéra Garnier. Desde alguna de sus ventanas laterales se adivinó escaparate de Zara. Pero dentro, se vieron pompas y lujos, casi un arca mortuoria de cacique comarcal. Latones, velludos, rebrillos matizados, algo de berbellón, champanes deslucidos, frío marmóreo, ujieres con lutos...y atmósfera saturada de exceso y vanidades.

Con esta navaja bouledogue de la maison Issard, ya digo, una olografía 3D se ve en su aura de objeto lujoso y banal, de una ordinariez exquisita después de tanto tiempo rodando en los catálogos amarillos. Con poco se dirá lo que con tanta perífrasis no se acierta, que esta navaja Issard contiene llave de Lutecia. De la ideal, de la que es perfumada de lilas, la que atesora morados espirituales en las iglesias cuyos fulgores llegan a escaparateríos de ropa fina, de la que vio cruzar a Maigret hacia  el boulevar Richard Lenoir... Es esta la preferida de Hefesto con las dos, Kindal y Courty, tan cerca -muy injusto se ha sido con La Conciergerie, con los puentes y la voluminosa figura de Nuesta Señora de París, con los cerezos tiernos que se recortan en su sillería, con la islita de Saint Louis...-. París está contenida en ella, le couteau Bouledogue.












jueves, 18 de enero de 2018

16 NAVAJA BOULEDOGUE ISSARD EN ÉBANO-COUTEAU BOULEDOGUE ISSARD EN ÉBÈNE.












COUTEAU BOULEDOGUE ISSARD EN ÉBÈNE


Pero no solo toro. Dogo también. A los aburridos britanos, en aquellos páramos húmedos y contaminados con las miasmas del paludismo, tras extinguir uros, lobos, linces, osos les entretuvo el unir en parejas a sus bestezuelas diformes para buscar utilidades, sino gusto. Esto hicieron con caballos secuestrados de oriente, con el muflón extinguido de Córcega, con los tristes canarios de  la Macaronesia, con los tristísimos cafres de África... y con los perros.

De patas cortas para el tejón, de largas para el lobo de Escocia, de ladrido metálico para la zorra, de carne escurrida para la liebre, y de fauces de gárgola para el toro. Azuzaban a los cánidos de presa en empalizadas contra el bull. Así tomaban gusto, con cervezas calientes y sangre fresca. Los chasquidos mandibulares cruzaron en ecos el Canal de la Mancha, a Normandía y Bretaña. Y de ahí a Thiers. El catálogo de la Manufrance divulgó el modelo partout. La maison Issard tuvo su oportunidad de fabricarlo. Se publicitó en diversas épocas, en realidad durante casi más de dos tercios del XX. Primero fue como navette gigante, óvalo y molusco de incontestable rudeza. Para cazadores se dijo, después para agricultores y ganaderos, para carreteros más tarde y arrieros, terminó siendo para automovilistas, los primero que hubo,  e incluso para electricistas.Única y versátil herramienta definitiva y total, con dos hojas contrapuestas y cachas de hueso. El que fabrica hoy la mencionada casa Issard es más estrecho, menos masivo, con hoja menos ancha, con una cacha como norma (faltando las dos en ciertos modelos, y ninguna en los menos). Hoy se mira con el crédito de lo incotrovertible: tabla de náufrago a la que subir la descontentadiza voluntad, voluble y frágil. Siempre pareció que las navajas Issard costaban menos de lo que valían. Hasta hace no tanto, que ahora se ha voceado la ganga.

Pero habrá que volver a cuando nació el siglo. Si se ha apuntado el origen británico del bouledogue -o al menos del nombre-, habrá también que mirar a donde emigró la cuchillería una vez que se pusieron los pies al otro lado de la mar oceana: Pensylvania. De Sheffield y de Solingen se tomaron los pattern clásicos americanos, y entre ellos el Sunfish y el elephant toenail. Ambos son primos no calcos sino moldes del francés. Ténganse los de la casa Issard como originales, más estos que los cotizadísimos de la Manufrance. En materiales nobles son pantalla táctil y sistema android. Una gran pantalla de cine de verano en el que mirar la historia de la cuchillería francesa y aun centroeuropea y americana; o, si se aplica el oído, asistir a la ópera Garnier. En un óvalo.