Richards knives-Sheffield, England
Helvetos rudos en pos subían las quebradas hasta donde los cembros cedían dominio a los edelweis raros. Por collados secretos se pasaban los diminutos a su lar y quedaban allá salvos en tierra incógnita. Se leyó por un metropolita de Meteoros en el biblioteca del emperador de Alejandría que un decurión feroz crucificado por dulcificársele el carácter pasó entre ellos una invernada en la que se sostuvo con el fruto de la aceveda y agujas de abeto avinagradas que ellos, el pueblo mínimo, adobaba con mixturas montanas de herbajes raros y musgos.
De un burgrave teutón se dice en el registro del procurador eclesiástico de Thal que de peregrino al apostol Yago, se llevó en jaula de perdiz a uno de ellos en obsequio del obispo mitrado de la sede compostelana, Fábilo Osorio. Lo dejó suelto este por el jardincillo enclaustrado de la residencia abacial para verlo deambular. Como se extasiara con unos escaramujos le ofreció en abundancia tal que vino a reventar. Enterráronlo en una maceta de rosales caninos que llevaron en obsequio al palacio de Raxoi.
navaja Iher
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