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miércoles, 28 de marzo de 2018

13 NAVAJA ESTILETE LÓPEZ-NAVAJAS ESPAÑOLAS DE ALBACETE COUTEAU ESPAGNOL À PALANQUILLE SPANISH KNIFE






También lo es este, estilete. Véanse las hechuras, que no las posee cilíndricas sino planas, de espátula de pintor. La fornitura es bien diferente, y según se piense, más práctica -y más táctica-. Cupiera en cualquier faltriquero o bolsillejo pues grosores de galletas María mide. Quien sabe, menos moderno que los de cilindro y de igual edad de los de mitra y rebajo en alpaca. Las cachas se prestan de lienzo, y en ellas está la gracia del machetillo. De imitación de carey, torpemente remachadas por los pernillos.  Troqueladas las defensas del mango, cabría más primor, que juguete y no herramienta resulta. Adquirida en la Plaza real de Barcelona, no fue ganga, pero casi esta navaja López.


NAVAJA ESPAÑOLA DE ALBACETE
COUTEAU ESPAGNOL À PALANQUILLE
SPANISH KNIFE







viernes, 12 de agosto de 2016

NAVAJA PEQUEÑA DE ESTAJE EN CONCHA








La continuidad en la materia produce vértigos de satisfacción, si las cachas son como las de estas. Se antoja ser de la misma época, no tanto por los ocres pajizos, los herrumbres, las cremas y los oros matizados. No, sino por la hoja y sus mesas. No es plana, que a su mitad contiene una suavísima eminencia que muere en el extremo agudo. No son sus fornituras, ni sus límites de materia, no; no su muelle interno con la curva del tórax de una libélula, no sus mitra y rebajo, acanalados como  tráquea de petirrojo ("cagastiles" en Bayarque, en Tíjola y en otras Almerías), no su tibieza de musgaño, ni sus dulzuras de ganchón de corazón de gallo, no. Dije de paseante de alamedas, de obrero con la limpieza y compostura de domingo. Estuviera la navajilla en la bolchaca de chaqueta, puesta y abotanada, o tomada de la mano como en la película aquella de Pícnic. Llevada por galán a los paseos, donde el pueblo acababa en campos. Nunca, seguro, fuera usada para tajar vianda recia. Sí, tal vez, enseñada para cortar hilo colgandero, envoltillo de dulces, o para cercenar la pesada cabeza de una rosa de olor.

Salió de un cajón cuando no se pensaba, polilla de fastuosa capa pluvial. Pertenece a Rafael Miralles.








miércoles, 1 de junio de 2016

3 NAVAJAS A ESTAJE DE RAFAEL WÍZNER







No es esto traca, no lo pareciera. Pero luminosa palma la breve panoplia de estas de Rafael Wízner. Todas a estaje; encabadas a maravilla la última y la prima. Como ya hayan sido presentadas las de asta de toro (pavón real, más que cuerno) y la 
de concha (rarísima materia esta que no lo es natural pero sintética como mejor se pudiera encontrar) se hizo hincapié en las nacarinas. 

Son hermosas y dejan escuálida cualquier laguiole por anchas. Llenan la mano bien, la colman sin impedirle. Muy buenas se presentan para el corte en almuerzo, y no tendrán comparación en tajo de embutido y queso; valdrían para cebarse en pernil o desollar un corcino.

No son barateras, ni se las encuentra ya donde se las busque sino en la bolchaca de Rafael Wízner. Puede observarse sin guiñar ojos el entretenimiento que tienen; véanse los limazos de la cachicuerna, su precisión, su presión, su constancia, si ritmo, su compostura, su equilibrio de electricidad. Eléctricas las devuelve Rafael si quiere. Los ojos de perdiz, las orejillas recortadas, el contraste del latón y el acero o chapa. No mereciera más que mirarse y admirarse, uno y ciento.  No cupiese tanto jabón por merecido que fuese porque pudiera fastidio caber en torpes palabras, cansinas. No obstante uno no puede abstenerse ni la contención cabría al verlas, aparejadas, cortantes, filosas, iridiscentes, honradas y raras. Más se tuvieran, ojalá. 

Ya se viera a Manuel González en Tomelloso sacar en casa de la Rocío una tal, para aquietarse  de las lisuras ante su café con churros.