viernes, 15 de agosto de 2014

NAVAJA DE LA MARCA SALAMANDRA: ESTUDIO DEL SÍMBOLO


La sintaxis del símblolo servirá para explicarse, cumplido el tiempo que luz tuvo para desentenebrar las cavernas lulianas, lo que debió aprehenderse sin razón mediante. Es la salamandra un broche esmaltado en los pergaminos del medioevo.



Se creía -de lo falso nacerá la ciencia- que esta criatura del inframundo, fresca como los mastranzos, podía vivir entre las llamas que asaron a los denunciados ante la Santa Inquisición (cuyos teóricos fueron alemanes, como en el XVIII, XIX y aún en el XX lo serán de otras sectas eidéticas).


Batracio uródelo, primo primerísimo  de paganos tritones, que engañó con su encendida coloración de avispa a los protozoólogos:  viose en sus manchas un indicio moral. Sobre etéreas gorgueras hiladas, pesadas cabezas pusieron por cierto que esta criatura se criaba en el fuego. Afirmáronse en escritura las míticas etologías de las bestezuelas que vivían entre los dos mundos: el dispuesto por la ordenación divina y el mágico.

(Madera de exótico palosanto de la India; limazos sutiles en el tercio final del muelle)

(Perfecto centrado de la hoja; rabiza de serie)

(Tornillo con cabeza cruciforme y remache de ojo de perdiz en la otra cara en el eje sobre el que se abre la hoja)

Será salamandra el fuego vivo por concebirse como místico habitante del mismo. En lo gráfico (véase la fotografía 1) este dragón designa el fuego con tanta decisión como el rojo de un semáforo (B. G. P., Diccionario universal de la mitología, Barcelona 1835). Lo mismo dirán los alquimistas (Testi, Gino. Dizionario di Alquimia e di Chimica antiquaria, Roma 1950).

(Punzón grabado con láser)

Navaja esta es de furibundo éxito entre los navajistas, tanto  por sus cualidades como concomitancias. "A la francesa" se ha dicho de esta que lo es. Eso supone implícito reconocimiento a la cuchillería del Hexágono. Se trata, pues, de una herramienta algo más robusta que las usuales (muelle y hoja de más grosor -sin neurastenia el primero-, hechuras limpias y personales -que no remedan, como sí otras marcas albaceteñas, modelos copiados hasta el infinito por Pakistán-, con surtido de maderas tropicales duras y trato de ebanistería), con unos precios honestos, y una presentación muy digna (fiador e, incluso, funda de piel en según qué casos). 




Una navaja española, de pistón, que no empalidece ante algunos neorregionales de las Francias. Es verdad que algún modelo de Cudeman (¡anda que el nombre!) de muy poca difusión inició el camino. Pareciera por  este  que se  presenta -y algún otro muy parecido- que esta marca pudiera abrir los ojillos a otros fabricantes modernos... Ya se verá. Los últimos más siguen la estela de quien barre la casa (Nieto).


Una salamandra que en su afrancesamiento (¡que no vivan las cadenas!) ha imitado (?) el punzón primero que tuviera la casa de M Laplace (1515). Ya se dirá que es un símbolo de amplio uso (pero siempre allende los Pirineos). 

POST SCRIPTUM: modelo regalado a Hefesto por quien mejor entiende de navajería de Francia.

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